Poco a poco, todos habéis ido abandonando la ciudad. Hay otras cosas, claro, más allá de los amigos, que hacen la vida llevadera aquí. Ahora. Que me salvan de la indiferencia. El sonido del piano. El tacto de sus teclas. Mis alumnas. Las horas de estudio en la biblioteca. En el sofá. El colchón king size que me dio a estrenar mi casero. Las recetas de El Comidista. Los deuvedés de The Wire.
La sensación de que, poco a poco, a la tercera, las piezas de la tesis van encajando. Clac. Clac. Que el puzle cobra sentido. La perspectiva de leer, algún día, y reconciliar casi doce años de formación reglada en cuatro países distintos.
Pero, sobre todo, estás tú, que me llevaste de nuevo a ella hace diez meses.
Gravity, de Sara Bareilles


Siempre en la penumbra, pero se te sigue leyendo...que lo sepas. ;)